Curiosa
Por José Luis Vázquez
Confieso no haber visto nunca ni un solo capítulo del “spin off” (o secuela derivada, que es precisamente el equivalente en Román paladino del término) de la serie televisiva “Aída”, emitida en Telecinco desde el 16 de enero de 2005 hasta el 8 de junio de 2014, ni de su precedente “Siete vidas”. Eso sí, he de destacar que para la historia quedará como el primero de este tipo de variantes en la ya cada vez menos pequeña pantalla de nuestra piel de toro.
Supongo que ello es probable que me haga perder algunos guiños o claves que los seguidores más adictos cogerán al vuelo. Tampoco constituye un gran inconveniente, pues el guion se encarga de poner en situación a quienes la desconozcamos de partida.
Pero lo que agradezco a esta producción más que digna y amable (su supuesta corrosividad, además, no es ni mucho menos maliciosa, o si lo es se me escapa) es que tanto su guionista (junto con Fer Pérez… en su origen Nacho G. Velilla) y director Paco León no se haya mostrado acomodaticio y, sí en cambio, en favor de optar por cierto riesgo y relativo atrevimiento. No se ha limitado a lo que tal vez hubiera sido más fácil, un capítulo extendido de las andanzas de esa chacha encarnada con desparpajo, gracia y naturalidad por la popularísima Carmen Machi, sino que ha ido algunos pasitos más allá.
Lo cual le sirve para desarrollar una metaficción refrescante que rebasa los límites de la propia creación, entremezclando y metabolizando a sus personajes con los intérpretes reales que los encarnan. O si lo prefieren, volviendo a utilizar ese recurso cada vez más extendido que es el del “cine hablando de sí mismo”, o de la tele como es el caso.
El resultado tiene su punto interesante, siendo más creativo en algunos aspectos que en otros. En lo tocante al cansancio que supone el precio de la fama o incluso el reconocimiento no es que aporte gran cosa, a mí desde luego no me añade nada, pero sí algo más en cuanto a la reflexión implícita que hace sobre el papel del comediante o los límites del humor, algo que se ha podido apreciar en los últimos tiempos de manera más drástica en el mundo en general y en España en particular.
Y me refiero a un margen de tiempo no precisamente extenso, de diez o quince años más o menos. En el cual vaya que si nuestra sociedad ha cambiado en ese período en tantos frentes, aunque también ya saben que la historia tiende a ser cíclica, nunca hay que confiarse en nada, pues esa es la característica principal de la vida, de la existencia misma. Y disculpen esta digresión un tanto intensita, pero es que para esto también sirve el Séptimo Arte.
No supone por tanto un capricho que su acción transcurra en 2018, en plena oleada feminista y de cambio político en nuestro país, y por ello, del cuestionamiento de tantos posicionamientos vitales, personales.
Para ello utiliza la premisa del rodaje de un capítulo de la serie, tal vez el último o tal vez el premio a la renovación de una buena temporada. Con esto también se juega y sirve para cuestionar u homenajear, según se mire, a quienes están tras las bambalinas, en este caso televisivas.
Tras la perorata, informarles que por supuesto, se van a encontrar que para respaldar esto y dejando a la citada Machi aparte (aunque ella sea el pulmón) van a poder ver o disfrutar -según- cómo van desfilando con sus características forjadas en la serie Paco León, Mariano Peña, Miren Ibarguren, Marisol Ayuso, Pepe Viyuela, Eduardo Casanova (el cual aprovecha para poner a todo el mundo al tanto de su situación personal médica), Canco Rodríguez o Secun de la Rosa entre otros. Una larga pléyade de grandes característicos de nuestra industria que ofrecen credibilidad generalizada en sus cometidos.
Me siento incapaz de ir mucho más allá a la hora de sacar punta a lo propuesto, sobre todo teniendo en cuenta lo manifestado al inicio de esta reseña. Tampoco creo -no sé, cada cual tiene la última palabra, nada más lejos que hablar en nombre de nadie- que los fans, aunque no salgan defraudados ni mucho menos, se vayan a encontrar con algo realmente singular. Desde luego es esa la sensación que me transmitieron algunos conocidos o amigos seguidores del original con los que hablé tras su estreno.
Bueno, al menos sirve para continuar apuntalando la carrera del Paco León, director que continúa mostrando cierta imaginación y coherencia, y que no se ha dejado embargar hasta la fecha por la pereza en sus proyectos concluidos, tal como así atestiguan las dos entregas de “Carmina (Revienta y Amén)”, “Kiki, el amor se hace” y “Rainbow”, en total cinco contando el aquí comentado. No es poco. Dejando claro que en este caso no es que el saldo final me arrebate precisamente.