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Enviado por Ramón Vidal el
Imagen de la película "Cuando éramos soldados"
Ramón Vidal
Cuando éramos soldados

Trepidante Aerotransportada

Por José Luis Vázquez

Una película curiosa y para mí apasionante. Pese a no ser excesivamente crítica con la guerra de Vietnam, ni tampoco tan apologética como algunos señalaron, en su país de origen, Estados Unidos, obtuvo unos discretos resultados de taquilla, prácticamente constituyó un fiasco, aunque las críticas, en cambio, fueron aceptables, o no al menos sangrantes.  

 

A mí me encanta. Es cine épico en estado puro, muy digno y representativo de su director, el también productor y guionista Randall Wallace. En esta segunda faceta es conveniente recordar que fue responsable de esa obra maestra que es “Braveheart” y de la adrenalítica, estimulante, aleccionadora y espectacular “Pearl Harbor”.  

 

Constituye la segunda de las cuatro obras que lleva firmadas hasta la fecha, desde su debut en 1998 con la simplemente discreta, pero taquillera “El hombre de la máscara de hierro”.  

 

Junto con la imponentes “Black Hawk derribado”, “1917”, “Dunkerque”, “Cartas desde Iwo Jima”, “En tierra hostil”, “Enemigo a las puertas”, o con las francamente valiosas la citada “Pearl Harbor”, “13 horas: Los soldados secretos de Bengasi”, “El único superviviente”, “12 valientes”, “Green Zone: Distrito protegido”, “Jarhead, el infierno espera”, “Corazones de acero” es una de mis varios producciones bélicas preferidas en lo que llevamos de siglo, pródigo en grandes aportaciones y a las referenciadas me remito. 

 

En España, por supuesto, fue pésimamente recibida, todavía recuerdo un comentario del finado Ángel Fernández Santos en El País tildándola de deleznable. Pues bien, una vez más mis gustos se sitúan en las antípodas y, a la vez, en la onda vaselina de mis colegas estadounidenses. Qué le vamos a hacer, seguramente debo llevar incrustado en mi interior un corazón de barras y estrellas.  

 

En el fondo, me parece una trasposición a tiempos modernos de la célebre y memorable “La carga de la brigada ligera” del maestro Michael Curtiz (solo por  “Casablanca”, “Alma en suplicio”, “Robín de los Bosques” y “El trompetista” merecería estar en cualquier Olimpo cinematográfico que se precie, pero es que tiene más de un centenar de trabajos más merecedores de los máximos reconocimientos), pero con obvios elementos contemporáneos y unas secuencias intimistas intensas que aligeran de manera espléndida las de combates y batallas, filmadas estas en todo momento con un despligue y tonillo heroico que me arrebata en todo instante (me remite inevitablemente a mí escapista infancia de tebeos y pelis).

 

Recrea una célebre batalla de la contienda asiática acontecida en noviembre de 1965, una de las más feroces, en la que 400 soldados estadounidenses hicieron frente a un enemigo cinco veces superior en el denominado Valle de la Muerte. 

 

Mel Gibson está impecable como el teniente coronel Harold Gregory “Hal” Moore Jr., en cuyo libro de corte memorístico, escrito en colaboración con el periodista Joseph L. Galloway, presente también en la batalla descrita, está basada “We Were Soldiers Once”, título original que por una vez corresponde con el español.  

 

Cierto que su discurso puede dar pie a una cierta ambigüedad, pues por una parte puede ser interpretado como la visión de un pacifista que describe la guerra en todo su horror y atrocidad, y por otro alude a una manera realista y sin ambages de acercarse a la misma. E incluso cabe contemplarla con un tercer punto de vista, el de una visión legendaria, guerrera de este sangriento episodio. De hecho, está considerada, la única, junto con “Boinas verdes”, que muestra una manifestación “positiva” de la presencia norteamericana en Vietnam.  

 

En cualquier caso, emocionante y trepidante, de las que deja sin resuello siempre que se sea afectos a estos asuntos en pantalla.