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Enviado por Ramón Vidal el
Imagen de la película "Duelo a muerte en el OK Corral"
Ramón Vidal
Duelo a muerte en el OK Corral

Pálido revisionismo

 

Por José Luis Vázquez

 

La década de los 70 fue en el cine estadounidense, entre otros muchísimos aspectos, la de las desmitificaciones, sobre todo en el western (de esa época es la más que estimulante “Pequeño gran hombre”). Algunas no se acabarían de desprender de sus contornos y formas épicas, magníficas, como “Pat Garret y Billy el Niño”, otras resultaron más endebles y con escasa gracia, como esta “Duelo a muerte en el OK Corral”, en el original simplemente “Doc”.  

 

Esta vez fue el turno de repasar la historia de dos de los pistoleros más míticos de la historia, Wyatt Earp y Doc Holliday, y su célebre –o no tanto, según como se vea- duelo en las legendarias caballerizas de Tombstone. Este acontecimiento había sido en el pasado fuente de inspiración de sendas obras maestras de carácter y tonalidad muy diferentes, “Pasión de los fuertes (My Darling Clementine)” de John Ford y “Duelo de titanes” de John Sturges. También es muy destacable la vigorosa y colorista “Wichita” de Jacques Tourneur. Posteriormente Lawrence Kasdan aportaría su propia revisión de factura clásica en la excelente y más moderna sin renunciar al clasicismo más genuino “Wyatt Earp” (aprovecho esta reseña para reivindicarla efusivamente).

 

También como solía ser norma en el género durante aquellos años, y ya no solo por parte de la cinematografía española o italiana, el rodaje tuvo lugar en el inevitable desierto de Almería.  

 

Hasta allí se desplazaron actores estadounidenses del fuste de Stacy Keach (“Los nuevos centuriones”, “Forajidos de leyenda”) o una rutilante Faye Dunaway (es la prostituta Katie Elder)k que ya había interpretado uno de sus primeros papeles importantes cuatro años antes como la popular fuera de la ley en “Bonnie y Clyde”, y a la que le quedaban tan solo tres años para protagonizar esa obra maestra del “noir” más resplandeciente, retro y desolador de Roman Polanski titulado “Chinatown”.      

 

Dirigida de manera plomiza y apagada por el otrora prestigiosillo Frank Perry (“Elisa”, “El nadador”, “El verano pasado”, “Diario de una esposa desesperada”… si las desconocen las dos primeras las tienen en Filmin), no me consigue enganchar en ningún instante, aunque la contemplo sin completo enojo. Pero, definitivamente, no es mi estilo.  

 

Tuvo la rara virtud de disgustar por igual a los amantes de las gestas del Far West y a los revisionistas críticos.